domingo, 22 de diciembre de 2024

Eclipse


Hace 154 años que murió Gustavo Adolfo Bécquer. Recuerdo haber leído en mi infancia algunas de sus Rimas, que me conmovían tanto que me hacían llorar y pensar en sus palabras durante días. Y todavía esto pasa cuando releo sus versos. Así, junto a Nervo, Paz y Sor Juana, Bécquer ha sido uno de los poetas que más he tenido presentes durante mi vida.

Fue la tuberculosis la que le dio muerte. Qué común era antes que esta enfermedad diezmara familias, como la de Edvard Munch. Y aunque suene la tuberculosis a una enfermedad de la antigüedad, cierto es que la humanidad sigue padeciendo el azote de esta, ahora no por falta de antibióticos, sino por su uso indiscriminado.

Hace 2 años que yo estaba en un punto particularmente difícil de mi vida, enfermo del alma y del cuerpo. A unos días de Navidad comencé con fiebre, tos, anosmia y ageusia. Había logrado pasar invicto por lo peor de la pandemia de SARS-CoV-2, pero en ese momento supe que el COVID-19 me había alcanzado, cosa que confirme con una PCR. Así estaba yo, solo, deprimido y enfermo. Realmente imaginé que podría estar en mi lecho de muerte. Fue como una revelación cuando en la noche del 22 de diciembre me reencontré con Bécquer, en particular con la Rima LXI y era, justamente, el aniversario de su muerte. Al leerlo nuevamente vinieron a mí ideas de renovada esperanza, nostalgia por tiempos lejanos, deseo por experimentar otra vez momentos de inconmensurable belleza.

Por fortuna, la evolución de mi enfermedad fue favorable y también, con el tiempo, con psicoterapia y tratamiento farmacológico, pude salir de ese momento oscuro de mi vida. He releído en este tiempo varias veces las Rimas de Bécquer, pues les he dado nuevo significado. Recuerdo cada vez lo que sentía en ese tiempo y lo que me hizo pensar, los sueños que desde entonces me propuse perseguir. 


“¿Quién, en fin, al otro día

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

quién se acordará?”


Dicen que el día en que Bécquer murió ocurrió en Sevilla un eclipse total de sol.


lunes, 3 de junio de 2024

Liminal


No hay noche tan trágica
como para abatir
el jardín de sueños
que aún guardo.

A pesar de perseguir
el reflejo perfecto
de mis pasiones,
acaba siendo frágil
ilusión efímera.

Hay dolor inevitable
y sufrimiento voluntario,
hay errores intrínsecos,
culpas aceptables.

Silencio que se siente
y se vuelve eterno,
corazón que calla,
memoria que se rinde.


viernes, 17 de mayo de 2024

nocturno

 

Muros

resbalo de sangre

sombras

nocturno 

piano


Cielos rosas

sobre las rosas

Dusk

devastación

tormenta otoñal


Atrapando lágrimas

de plata

cristal lunar

río congelado

demonio del equinoccio


Una historia,

la única 

  la de estos muros

la del piano,

la voz de la sombra,

  dolor

       encuentro y extravío

   final definitivo




viernes, 12 de abril de 2024

Comillas

 

A las palabras

Las comillas

Les regala la voz


Ese salto que da

La voz

De la orilla de la última letra

Sobre las comillas

Para caer al mismo tiempo

que el punto


17 sílabas

Que se ordenan

Al entrar

Entre las comillas

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