Es una inevitable herida,
dolor o sufrimiento.
No se huye, no se escapa.
Se aprehende, deja una marca.
Se porta como la sombra,
está en la respiración.
Es tener que observarse,
buscar en uno mismo,
destruir, eliminar,
reescribir, enfrentar.
Volver a reconocerse
en el vacío.
Está en el tiempo,
en la gravedad y el movimiento.
Buscar iluminar.
Esperar, reinventar la fé.
Está en la noche,
en el fuego, en vivir.