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sábado, 7 de septiembre de 2019

La Luz

En la nada, explorando la oscuridad
vine a encontrar una luz.
En los caminos, una dirección que siempre seguí,
estaba la respuesta inherente a mí
y que se ocultaba al creer saber cuál era.

Se encontraba en esa luz, mi vida,
la historia, la mía, y la de todo el mundo;
los momentos muertos, y los que quedan por vivir;
lo que he sentido siempre y lo que he de sentir.

Antes solo se sentía el dolor, sin origen,
sin forma de combatirlo;
solo sentía las manos empapadas y el olor a hierro.
Y ahora sé, y veré, e intentaré sanar.
¿Estará en esa luz la cura
a esta herida, que existe
desde el momento de nacer?

sábado, 20 de julio de 2019

Carmen

Esta mañana tenía una extraña paz.
El cielo blanco, el aire húmedo, viento gélido.
Quietud, las aves cantaban solo por cantar.
Y pensando en los difuntos al despertar,
algo había ahí, en esa extraña mañana,
de inevitable destino.

viernes, 12 de julio de 2019

Presente

Lejos de lo visto y lo oído,
únicamente permanece
lo que percibió el alma,
el dolor, la desesperanza,
perplejidad.

Habrá que reconstruir con esto,
hay que hallarle sentido
a la injusticia y al sufrimiento,
hay que estar completo después
de saberse sin nada.

La calma es una idea,
la paz es siempre una meta lejana,
la venganza siempre llega
en las manos de uno mismo.

La incapacidad de ser uno con el mundo,
de ser uno más, de comprender por qué se es,
de aceptar la inevitable vida,
se vuelve tan presente como el tiempo.

domingo, 2 de junio de 2019

Soltar

Sostienen mis manos los restos
de lo que alguna vez fueron sueños,
y se presentan ante mí nuevos amaneceres,
de nuevo, promesas inalcanzables.

Dejaré caer mi espíritu al fondo 
de estos pozos donde se ahogaron
tantas palabras en las aguas de otras promesas
que cumplió el destino inevitable.

Y en estos nuevos amaneceres,
en estas heridas, en cicatrices invisibles,
se refleja ese destino, una voz,
y en mi interior solo está su eco.

Llama ahora a soltar, a dejar que me sujeten otras manos
a que me guíen a donde no hay temor
a procurar esas promesas, a salvarme
y perdonarme.