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viernes, 29 de julio de 2011

Nada.

En unos minutos serán las 3 de la mañana. Admito que a esta hora comienzo a sentirme ya algo cansado, con el único deseo de que cuando me disponga a dormir lo pueda lograr. No necesito de bebida energética alguna, café o cualquier cosa de esas, el insomnio en mí es natural, provocado por sabrán los dioses cuál motivo. Es útil en tiempos de clases, pues puedo prolongar el estudio hasta estas horas de la madrugada. Pero cuando uno no tiene la intención de "aprovechar" el tiempo, puede resultar horrible, tormentoso.

Bueno, a veces es a esta hora que se despierta la creatividad o cuando llegan ideas para cualquier cosa. Tengo un cuaderno en el que escribo lo que insolentemente me atrevo a llamar "poemas". Y tengo varias de esas cosas también aquí en la computadora. A veces me pregunto por qué escribo todo eso, si de verdad algún día querré publicarlo o algo así. A pesar de preguntarme esto, siempre hay momentos en los que no puedo evitar hacerlo, sea por el hecho de que simplemente tengo una idea buena, o bien, porque un sentimiento o una sensación de dimensiones terribles no me deja en paz.

Esto de escribir lo llevo haciendo desde hace años. Tampoco he sido muy constante, pues hubo una época relativamente reciente en que no lo hice para nada. Y no, no conservo muchas de las cosas que he escrito. Normalmente, lo que hacía que eso que había escrito tuviera sentido desaparecía después de un tiempo, o simplemente me daba cuenta de que eran versos horribles como para conservarlos.

Algunas cosas las he puesto aquí, otras en tumblr, otras están guardando silencio en las hojas de mi cuaderno o en forma de bytes y kilobytes en el disco duro de esta computadora. Lo que sea.

Ya pasan de las 3 y no puedo dormir. ¿Escribiré ahora? Probablemente...

domingo, 17 de julio de 2011

La Muerte de los Amantes (La Mort des Amants) de Charles Baudelaire

Tendremos camas de olores suaves,
y divanes tan profundos como tumbas,
y en los estantes flores extrañas abriéndose
para nosotros bajo cielos más puros.

Con su calor postrero y usándolo a porfía,
nuestros corazones serán dos grandes antorchas,
sus luces dobles se reflejarán
en nuestras dos almas, espejos gemelos.

Y en un atardecer de color rosa y azul místico
intercambiaremos un relámpago, uno tan sólo,
henchido de adioses, como un largo sollozo;

y luego, un Ángel, al entreabrir las puertas,
fiel y jubiloso acudirá a reavivar
los espejos turbios y las llamas muertas.


Traducción de Jacinto Luis Guereña.

viernes, 15 de julio de 2011

... Y hasta incomprensible.

Soy alguien que se aburre fácilmente, he de admitirlo. Van  3 días de vacaciones y ya deseo tener algo más qué hacer. No deseo necesariamente volver a clases, pues sé que una vez ahí lo primero que haría sería desear vacaciones. Tengo libros para leer y estoy tranquilo haciendo solamente eso y salir a correr. Y dormir, aún con dificultades. Pero aún así, uno se aburre de la rutina. Bueno, aunque en realidad, aún en clases, de vacaciones haciendo nada o de vacaciones en cualquier otro lugar haciendo algo, siempre termino aburrido.

¿De qué manera podría experimentar todo el "movimiento" que busco? Tal vez encaminándome en una especie de viaje interminable. Algo así sería interesante y cada día tendría que ser casi completamente distinto del anterior. Pero esto es tan sólo una fantasía, probablemente irrealizable. ¿A quién no le gustaría eso? Bueno, tal vez no a todas las personas, pero estoy seguro que más de uno ha pensado en algo parecido. Un viaje interminable, en lugares completamente nuevos y desconocidos.

"La vida es un viaje", dicen, pero es una de esas frases que detesto. No le quito lo poco que tiene de verdadero, pues hay algo de razón en ella. Cada día es, ciertamente, distinto al anterior y nunca volverán a ser las 18:11 del 15 de julio de 2011. Jamás volverá ese instante de la existencia. Jamás. Pero, sin embargo, en una vida en que nada satisface, en la que todo hace que cuestiones aún más el sentido de las cosas, en la que el hastío está siempre presente, la vida se convierte en nada más que presenciar el paso del tiempo.

Y sí. Estoy lo suficientemente aburrido como para escribir esta clase de cosas. Estoy lo suficientemente enojado con muchas cosas como para escribir que simplemente no estoy conforme con casi nada. Con decirles que en estos días prefiero pasar horas y horas con mis libros que siquiera asomarme a las "redes sociales". Últimamente todo son quejas y temas que no me interesan en lo más mínimo. Por no decir que parece que las personas se empeñan en hacer que deteste ciertas cosas. *Suspiro*.

¿Qué podemos concluir de todo esto? Que necesito algunos cambios en mi vida. "Got to be some more change in my life", como dice una canción que tanto me gusta. Y, ¿cuáles son esos cambios que tanto deseo? No tengo idea, supongo.

martes, 12 de julio de 2011

Es hora de recapitular...

Hoy presenté mi último examen del semestre. Las últimas dos semanas habían sido de exhaustivo estudio y largas horas en vela, no necesariamente estudiando, pero producto de la ansiedad y a veces incluso desesperación que llegué a sentir. Deseaba el descanso más que nada y estudiaba mucho con tal de tener vacaciones de una vez. No fue nada fácil. La Fisiología no es sencilla.

Y sí, hoy tuve mi examen. A las 8 de la mañana. Lo terminé a las 9:30 aproximadamente. Quedaba esperar, lo cual, en estas circunstancias, puede resultar angustioso. Peor es aún todavía cuando sabes que las calificaciones están listas y no las publican por puro capricho. Ya habían pasado las 11 y sabíamos, por una secretaria, que la lista con calificaciones ya estaba hecha. Maldición. Y así fue hasta las 14, que por fin las publicaron, que por fin supe que había aprobado Fisiología A (la B es el siguiente semestre).

El semestre tuvo momentos difíciles, claro, pero ahora parecen lejanos, disueltos, como sueños. Y dormir es justamente lo que quiero hacer ahora, que creo que no podré a pesar del cansancio, pero por lo menos también hay libros que leer, que pueden acompañarme en esas tormentosas horas de insomnio.

Se fue el primer año de la carrera, tan rápido como lo sentí comenzar.