sábado, 26 de noviembre de 2022

Humo

A veces perder es la constante.

El fracaso, la eterna opacidad

Del horizonte.

Una certeza de cuando en cuando

Sería benéfica.

Pero de nada sirve únicamente

La voluntad

Cuando en cada segundo la vida

Traiciona al segundo anterior.

Y nada puede predecirse.

Un día la flor siempre luce bella,

Y al otro ya está marchita.


Hojas y fuego

Son mi respiración.

La elevación a otros planos

Mi inspiración.

Y al espirar busco expulsar

El humo

De aquello que hace ascuas 

Al fondo de mi alma.


Y la verdad nunca se sabrá.

Siempre estará oculta 

En callejones, noches,

Bajo la loza del duelo,

De un pesar insuperable.

Es imposible saber la verdad,

Predecir cada movimiento

De las olas del mar,

Dejar de fracasar.


Mejor entregar el alma al fuego

E inspirar el espíritu de la 

Rebeldía,

Los demonios del pasado,

Ignorar el inevitable destino,

A las parcas,

Y concentrarse en cada matiz

De los versos,

Del humo,

De las notas de arce,

De cardamomo,

Albahaca, azahar, cuero.


Mejor ponerse el disfraz de persona,

De quien no se hace

Las preguntas incontestables,

Y solo deja que fluya

Sin tener certeza alguna

El movimiento

De las estrellas.