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martes, 30 de diciembre de 2014

Moribundos

Moribundos van los días
y en los siempre amargos recuerdos
hay un calor que vuelve a traer
años que quedaron marcados
sensaciones que querría vivir
de nuevo

Es como volver a ser joven
a pesar de no ser viejo
y de no conocer aún
la desesperación
de la muerte cercana

Veo porque la juventud
es preciada
cosa que nunca había
comprendido antes

Entonces
¿qué hago ahora,
ahora que ya extraño
la juventud
sin ser viejo siquiera?

lunes, 22 de diciembre de 2014

Otoño

El ser puede sentirse devastado al ser revelada una verdad
cuando llega un momento de lucidez
que hace temblar los cimientos
del pensamiento.

Una realidad o una falacia
la eterna discusión con Dios
que los seres humanos
llevamos dentro

Música que nos trae
de vuelta la niñez
o momentos manchados
por la muerte

Tempestad interior
Un otoño que viene tras épocas
de una extraña paz
que tampoco nunca
pudimos explicar.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El horizonte

Llamo al pasado en forma de pasos
No en reversa sino al frente
A un horizonte que no veo
Mis ojos mantengo cerrados
Ante un mar inmenso
Del que intento separar sus aguas

La melodía muere
Los pies ya no tocan nada
No hay aire ni luz
Lo humano florece
El ser respira por vez primera 

Se adentra el ojo en el sueño 
Todo es dolor y niebla
Los mares ahora duermen
Los pasos cesan y termina
La pesadilla, la visión
Del horizonte

sábado, 27 de septiembre de 2014

Deshacer

Como borrar el significado de las palabras pronunciadas,
arrancando el pasado,
todo lo dicho y visto.

El sentir miente,
la memoria falla,
los amaneceres dan
la ilusión de un comienzo.

Todo puede acabar
tan fácilmente,
todo lo antes demostrado
puede opacarlo la ira o el miedo.

En un segundo nada vale,
nada existió;
lo ocurrido quedó muy atrás,
lejos de este momento.

Un instante basta
para acabar con una vida.

martes, 1 de julio de 2014

“La canción del croupier del Mississippi” de Leopoldo María Panero


«Fifteen men on the Dead Man's Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!»
Canción pirata


Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el Mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto, este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más,
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era
                                                                  Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni  mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de póker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en «Dulce pájaro de juventud»
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento.
Como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchar de vino
tinto y sangre Le livre des masques de
                                                            Remy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es
tener hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
«Fifteen men on the Dead Man's Chest
fifteen men on the Dead Man's Chest
Yahoo! And a bottle of rum!»

(Poesía Completa (1970-2000), Leopoldo María Panero, Edic. de Túa Blesa, 5ª edición, Colección Visor de Poesía)

jueves, 19 de junio de 2014

Envejecer

Los días pasan
Nada puede detener al tiempo
Los otoños se van
Lo que queda es el recuerdo

En la interminable espera
está la vida

En los momentos que pasan
están los años que cargamos

Acumular pensamientos,
recuerdos reales o creados
por la nostalgia

La juventud se va
Se irá
No hay nada tan seguro
como eso

¿Venerar la juventud?

¿Temer a la muerte?

El tiempo pasa
y eso es todo.

sábado, 7 de junio de 2014

Prometeo

Dolor, delirio,
rincón escondido
La búsqueda terminará
con la vida
La vida del árbol, la de
todo el bosque,
el secreto que guarda
La ira de las máquinas
La ignorancia del hombre
que busca a Dios
   otra vez
             Lo busca
                     en sus propios ojos al espejo
        En las calles encharcadas
El fuego acaba con
ciudades
     enteras
Busca la salida
   Como si hubiera
permanecido encarcelado
por la eternidad
Prometeo maldice al hombre moderno
Todos los dioses
han muerto ya.

miércoles, 14 de mayo de 2014

El asco

El sonido de la quietud
la música del silencio
el poema de la página vacía
el poema del mudo
la armonía del universo
el caos de los átomos
el paisaje en el sueño
los años y los años vacíos

La infinitud de la mente
la salud en el muerto
el final de una estúpida novela
la claridad de la ceguera

Yo
solamente siendo
solamente siendo yo.

jueves, 8 de mayo de 2014

Quebranto

Cuando se va
lo que aún mantenía viva
la memoria de tu pasado...

Cuando muere
dentro de ti
todo recuerdo de paz...

Cuando escapa de este mundo
la voz
y sus palabras...

Entonces crees en la crueldad

Entonces ves lo lejos que estás

Se van abriendo
cada vez más
las grietas del tiempo

domingo, 9 de marzo de 2014

“El loco mirando desde la puerta del jardín”, de Leopoldo María Panero

Hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar al pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o de dios debo mi ruina.

Leopoldo María Panero (1948 - 2014)

jueves, 13 de febrero de 2014

Es tedio y hartazgo
Es la niebla que cubre estos tiempos
Es la ceguera de todos los seres humanos

¿Qué hay en el fondo de todo?
Faltaría hurgar por una vida entera
cada pensamiento surgido de la mente
desde el inicio de todo.

¿Y qué hay ahí?
¿Habrá alguna explicación
satisfactoria para algún misterio de esta vida
siquiera para el más insignificante?

El aburrimiento es el camino
de la supervivencia
que el futuro de esta humanidad
me señala.

jueves, 6 de febrero de 2014

Esta es una manera de decir lo que quizás sabría decir mucho mejor el silencio

Las horas son otra forma de sentir dolor
el tiempo es engaño y sin embargo
nos tiene a todos atrapados
en sus limites
que deseamos infinitos.

¿Has conocido el infinito?
¿Realmente has deseado la eternidad?

Las respuestas no vienen después
de que la pregunta nace de los labios,
quizás nunca venga la luz a esclarecer
la espesa negrura de mis ojos.

Creer entender, creer pensar, creer existir,
todo lo que hacemos es creer
y sin embargo
no podemos creer en Dios ni en la gente.

Esta es una manera de decir
lo que quizás sabría decir mucho mejor
el silencio.

Pues no hay forma de decirlo en pocas palabras,
ni en muchas, nunca son suficientes.
Se necesitará invertir la vida entera en intentar
explicar un poco las cosas.

Siento el tiempo, siento cómo va la noche
avanzando, en esas horas
que son sólo otra forma de sentir
el dolor.

Los sonidos nocturnos me han servido de compañía,
la sensación de estar vivo, de consuelo.
Es como decir que en el problema,
uno encuentra una solución parcial también.

Esperar es una decisión.
Escribir esto es una decisión.
¿Creer lo es también?

Ya no me preguntaré sobre el infinito,
ni sobre la eternidad.

lunes, 3 de febrero de 2014

Conflicto

Este es un mundo en el que todos niegan
quiénes son realmente.
El mayor conflicto en la vida del ser humano
es con él mismo.

Regodearme sin salir de esta cárcel
que es la mente.
Ser consciente de la conciencia
y no poder hacerla a un lado.
No buscar la luz.

Todo me ha arrastrado a esto
que soy.

domingo, 19 de enero de 2014

El sol baña la tarde
y al alejarse
vienen de nuevo
voces de nostalgias
verdades vencidas